Una Caloría es Una Caloría, Pero esa No es la Pregunta Correcta
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Una Caloría es Una Caloría, Pero esa No es la Pregunta Correcta

By Jason Fung, M.D.

Descubre los secretos de la pérdida y aumento de peso. Alerta de spoiler, ¡no son las calorías! Son las hormonas.

  • Una caloría es una caloría, pero ¿todas las calorías serán igualmente propensas a causar aumento de grasa?
  • Calorías ganadas / calorías perdidas y la ecuación del “Balance de Energía” son representaciones falsas de cómo ganamos o perdemos peso
  • “Cuándo comer” es tan importante como “Qué comer”, un punto perdido en la mayoría de las dietas
  • La pérdida de peso y el aumento de peso está relacionado con la respuesta hormonal a los alimentos, no con el consumo o gasto de calorías
Por Jason Fung, M.D., Cofundador de The Fasting Method. Traducido por Rosa Nuño Valdez.

Una caloría es una caloría. Esto es obviamente cierto. Así como un perro es un perro, un dólar es un dólar o un escritorio es un escritorio. Pero esa es la pregunta equivocada. No pregunté si una caloría es una caloría. No, la verdadera pregunta que estamos haciendo es ¿todas las calorías tienen la misma probabilidad de causar aumento de grasa? Aquí, la respuesta es un simple y enfático NO. Algunas calorías engordan más que otras. Es mucho más probable que 100 calorías de galletas te engorden más que 100 calorías de brócoli.  Nadie engorda comiendo brócoli, no importa la cantidad que coman. Pero muchas personas engordan comiendo galletas, inclusive con solo unas pocas.

Una caloría es simplemente una unidad de energía. Los alimentos están compuestos de tres macronutrientes: proteínas, carbohidratos y grasas. Cuando se consumen, nuestro cuerpo produce una respuesta hormonal sustancialmente diferente a cada uno de estos macronutrientes. Por ejemplo, los carbohidratos frecuentemente estimulan a la insulina, mientras que la grasa en la dieta no. La proteína en la dieta estimula el péptido hormonal YY, y la grasa en la dieta estimula la hormona colecistoquinina.

Estos tres macronutrientes, cuando se queman en un laboratorio (en un calorímetro de bomba), se pueden reducir a una sola medida de calor que se libera. Esta no es una medida que realmente le importe al cuerpo humano.  Nuestro cuerpo ni sabe ni le importa cuántas calorías ingerimos. Simplemente no tiene como saberlo. Ningún tejido vivo tiene receptores de medición de calorías.Nuestro cuerpo no mide de alguna manera esas calorías que ingerimos, resta las calorías que gastamos y deposita el resto como grasa corporal. Por el contrario, la ciencia ha pasado décadas elaborando los detalles de las vías fisiológicas del metabolismo a los macronutrientes y de las reacciones del cuerpo humano a diversas hormonas.

Algunos creen que no importa si comemos ensalada o helado, que al final lo único importante son las irrelevantes fisiológicas calorías. De ahí el dicho: “una caloría es una caloría”, ignorando completamente el diferente perfil hormonal de los alimentos que comemos.

Esta es una creencia relativamente nueva. En la época de nuestra abuela, y principalmente en cualquier tiempo antes de la década de los 1970, las personas no pensaban en la cantidad de calorías que estaban comiendo, sino en los alimentos que estaban comiendo. Es decir, comer alimentos como dulces y alimentos con almidón probablemente causaban obesidad, y eliminarlos revertía el aumento de peso. Argumentaban que nadie engordaba comiendo brócoli.

En otras palabras, una caloría no es una caloría cuando se trata del aumento de peso. Todas las calorías no tienen la misma probabilidad de causar aumento de peso. Entonces, ¿quién tiene razón?

Calorías Ganadas / Calorías Perdidas

Volvamos a la ecuación de “Equilibrio Energético”, que siempre es correcta pero casi siempre malinterpretada:

Grasa Corporal = Calorías Ganadas – Calorías Perdidas

A primera vista, parece bastante sencilla. Si aumentas las “Calorías Ganadas”, entonces la Grasa Corporal también debería aumentar, y si disminuyes las “Calorías Ganadas”, la Grasa Corporal debería disminuir. Pero esto hace una suposición increíblemente errónea: que “Calorías Perdidas” no es afectada en respuesta a “Calorías Ganadas”. Es un hecho establecido que seguir cualquier dieta de restricción calórica resulta en un metabolismo basal más bajo que requiere menos gasto de calorías. Si estás quemando menos calorías en respuesta a comer menos calorías, entonces puede ser que la grasa corporal no se reduzca en lo absoluto.  Esto está totalmente de acuerdo con la ecuación de balance de energía.

Puesto de otra manera, la reducción de “Calorías Ganadas” solamente reduce la Grasa Corporal si “Calorías Perdidas” es un variable independiente. Es decir, si comes 500 calorías menos al día y tu cuerpo quema 500 calorías menos, entonces la grasa corporal no disminuirá como se esperaba.

Lo opuesto también es cierto. Si comes más calorías, pero también quemas más, entonces la grasa corporal no se verá afectada. En la época colonial, los estadounidenses consumían un promedio de 3000-4000 calorías por día, sin embargo, prácticamente no existía la obesidad, porque también debían haber estado quemando 3000-4000 calorías por día. En la década de 1940, el ejército de “inanición” del Estudio de Investigación de Inanición de Minnesota, recibia 1570 calorías por día. Esto era considerado desastrosamente bajo comparado con un hombre promedio estadounidense, que en esa época estaba consumiendo 30-40% más calorías. Estas 1500 calorías aproximadamente, hoy se consideran una dieta bastante razonable. A pesar de comer muchas más calorías por día, los estadounidenses en la década de 1940, prácticamente no tenían obesidad.

Una Analogía de Calorías

Lo crucial no es simplemente las “Calorías Ganadas”, sino también las “Calorías Perdidas” y el entendimiento de que cambiar una de estas variables cambia a la otra. “Calorías Perdidas” consiste de actividades voluntarias (como el ejercicio) pero aún más importante, del metabolismo basal, que es la energía mínima necesaria simplemente para sobrevivir. Esta es la energía utilizada para generar calor corporal y el funcionamiento de los órganos como el cerebro, los riñones, el hígado y el corazón.

Pasamos una cantidad obsesiva de tiempo considerando la parte de la ecuación “Calorías Ganadas” sin tener en cuenta las “Calorías Perdidas”. ¿Por qué? Ignorando al ejercicio por el momento, es mucho más difícil de medir. Por lo tanto, hacemos la errónea simple suposición de que la tasa metabólica basal es constante. Por ejemplo, si la temperatura de tu cuerpo bajara de 36.5 grados Celsius a 35.5, quemarías muchas menos calorías. ¿Pero cuantas menos? Esto no se mide fácilmente. Así es que a menudo asumimos que la tasa metabólica basal es estable, pero es un conocido error crucial.

Considera una situación análoga. Nuestros ahorros personales se pueden expresar como una ecuación, la ecuación de “saldo de dinero”:

Ahorro = Dinero Ganado – Dinero Gastado

Esto es obviamente cierto. Supongamos que ganas $100,000 al año y gastas $100,000 por año. No has ahorrado nada. Observando esto y utilizando la misma lógica que la ecuación del “Balance de Energía”, podrías sentirte tentado a decir que si ganaras $120,000 por año, tus ahorros deberían aumentarse de cero a $20,000. Esto es cierto, pero SOLO SI “Dinero Gastado” no cambia. Si recibieras un aumento y te compraras un buen auto por $20,000, entonces no tendrías ningún ahorro. En este caso, tus gastos subieron porque tus ingresos subieron. Las dos variables eran dependientes, no independientes.

En la ecuación de equilibrio energético, la situación es la misma. Si comes menos calorías, pero tu cuerpo quema menos, entonces no hay un efecto neto en la pérdida de grasa. Resulta que, como la mayoría de la gente ya sabe, el cuerpo casi siempre reduce su gasto energético como respuesta a una ingesta calórica reducida. Esta es la precisa razón por la cual casi todas las dietas son menos efectivas de lo esperado. Por ejemplo, en la serie de televisión, The Biggest Loser, casi todos los participantes recuperaron la mayor parte de su pérdida de peso debido a una fuerte caída en el gasto energético. La reducción de las “Calorías Ganadas” precipitó una fuerte disminución en las “Calorías Perdidas”, resultando en que no hubiera una pérdida de grasa general.

Entonces, mirando la ecuación de equilibrio energético, necesitamos entender lo que determina las “Calorías Ganadas” (hambre) como también las “Calorías Perdidas” (metabolismo basal). Una vez más, todo vuelve a la fisiología, no a la física, y a nuestras hormonas, y a la más importante de ellas, la insulina. Una caloría es una caloría, pero no todas las calorías se crearon iguales.

Para más información, puede ir a The Obesity Code.

Obtenga más información sobre el Té de Ayuno Piqué.

Para educación, apoyo y comunidad del ayuno intermitente, puede ir a The Fasting Method.


Jason Fung, M.D.
By Jason Fung, M.D.

Jason Fung, M.D., is a Toronto-based nephrologist (kidney specialist) and a world leading expert in intermittent fasting and low-carb diets.

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